Las personas sin hogar, los sin techo, indigentes o homeless son la cara más bestial del egoísmo y discriminación de nuestras sociedades.
En Londres un grupo de voluntarios ha iniciado un proyecto de integración donde estas personas muestran la cuidad a turistas o a paisanos que quieran conocer ese otro punto de vista de quienes realmente viven y sufren la gran ciudad. Estos voluntarios aspiran a que sean a la larga los mismos homeless los que acaben dirigiendo esta “empresa de turismo social”.
El de la derecha de la fotografía es uno de los guías, Anees.

Además del beneficio económico creo que los sin techo pueden verse útiles a esa sociedad que les da la espalda, que los hace invisibles. Aunque a veces creo que formar parte de “esa” sociedad no es precisamente una ventaja.
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